dimecres, 25 de gener de 2017

René Descartes y el tránsito de la noche del 10 de noviembre de 1619 (o el origen de la revelación de una ciencia admirable)

René Descartes y el tránsito de la noche del 10 de noviembre de 1619 (o el origen de la revelación de una ciencia admirable)

"No he hallado una mujer cuya belleza pueda compararse a la de la verdad"
René Descartes, 1628 


Carta natal  de René Descartes
(Datos: astrotheme,
diagrama: cosmograma)
La noche del 10 al 11 de noviembre del año 1619, víspera de San Martín, parecía que iba a ser una noche de otoño cualquiera para los habitantes de Neuburg, entre Múnich y Nuremberg (Alemania). La soldadesca acantonada en los cuarteles de invierno iba a salir para disfrutar de una noche de juerga. Pero uno de los soldados era un hombre muy especial: el futuro filósofo, matemático, anatomista y muchas cosas más, el francés René Descartes. Y no pensaba ir a ningún lado. Se quedó meditando junto a la estufa en la fría noche. 

Descartes presentía que estaba camino de descubrir los fundamentos de una ciencia admirable. Él mismo nos lo cuenta en la Olympica y en el famoso Discurso del método publicado en 1637, años después que  la Paz de Westfalia pusiera fin a la Guerra de los Treinta Años; una guerra que lo había llevado a Neuburg an der Donau, una pequeña ciudad encamada a orillas del Danubio y que había retenido al joven Descartes, un hombre de vida errante tras una difícil infancia (había perdido a su madre al poco de nacer y a un hermano en un parto desdichado) y una juventud pasada en el colegio jesuíta de Le Fleche. Ya su padre le había llamado "el pequeño filósofo" por su talante preguntón. Licenciado en Derecho, oficio que jamás ejerció pues sus rentas y vocación aventurera le llamaron a conocer en el "gran libro del mundo". Y se dedicó a viajar, levantarse hasta tarde y dedicar su vida al estudio de la ciencia, y de artes menos conocidas, especialmente de la mano de personajes sorprendentes que encontró en su camino, como Beeckman o Johann Faulhaber, un oscuro matemático que vivió en aquellos tiempos (1580-1635) y que parece relacionado con la obra del gran Johannes Kepler, el "último astrólogo". Un personaje al que R. Descartes parece que conoció en un breve encuentro en 1620.  

Como veremos la noche del 10 de noviembre revolucionó la historia de la ciencia y de la humanidad pues Descartes con su obra, sea filosófica o matemática, cambió la ciencia  moderna. Antes de los sueños escribió:

X. Novembris 1619, cum plenus forem enthousiasmo, & mirabilis scientiae fundamenta reperirem...
(10 de noviembre de 1619, embargado como estoy por el entusiasmo, y habiendo descubierto los fundamentos de una ciencia admirable)


Símbolo de
Júpiter
Para cualquier astrólogo o aficionado a la astrología, como es mi caso, la palabra entusiasmo nos remite a un planeta inmediatamente: Júpiter. Una palabra que el astrónomo Kepler también había usado a los 23 años en referencia a la sabiduría proviniente de Dios. La palabra entusiasmo deriva del griego y viene a significar a alguién que tiene a Dios (Theos, o sea Zeus) en su interior, como si fuera poseído por una fuerza aliena que le llenara de gozo y dicha, capaz de contagiar a los demás de esa plenitud divina. Así se sintieron Descartes y Kepler. Cuando Descartes escribió acerca de ese entusiasmo Júpiter transitaba a los 5º i 09' de Aries en retrogradación pero llevaba todo el año sobre el Stellium. Y esa misma noche se puso en semi sextil, que implica transmisión e información, con la luna natal en Tauro de Descartes. O sea que Descartes se encontraba en lo que en astrología conocemos como Tránsito.  Según Stephen Arroyo (en su libro Júpiter, un estudio astrológico) los tránsitos de Júpiter abren la puerta a planes nuevos y nos sintonizan con las posibilidades futuras. Nos incita a expandirnos y adentrarnos en nuevas dominios de la experiencia y expresar dimensiones de nosotros mismos que no han podido brillar con anterioridad. 
Trànsitos del año 1619 para Descartes
 La carta natal de Descartes presenta un gran Stellium (conjunción de tres o más planetas) en la casa III, en su caso ocupada por Piscis, aunque el Stellium se encuentre en Aries y luego en Tauro. La casa Aries está "encerrada entre Piscis, que corta con su cúspide la casa III y Tauro que corta la IV, así que los planetas están bloqueados con lo que esa energía tiene dificultad para fluir. Y ciertamente Descartes no encontró fácilmente su vocación como dijimos. Ese tránsito de Júpiter, del cual probablemente Descartes era consciente. Pues como demuestra el Dr. Amir. D. Aczel, doctor en matemáticas, en su libro llamado El cuaderno secreto de Descartes parece que aprendió del matemático Faulhaber los signos utilizados en alquímia y astrología, algo que estaría relacionado con los Rosacruces, con los que Descartes tubo contacto, sinó es que fue uno de ellos de manera más o menos formal. ¿Era consciente Descartes del tránsito iniciado a principios del jupiterino año de 1619? Muy probablemente esa ciencia admirable incluia conocimientos de alquímia y astrología, en aquel momento empresas matemáticas de gran calado. Faulhaber es un personaje cuya sombra se alarga en Descartes hasta adquirir proporciones gigantescas.

El símbolo de Júpiter, que fue copiado por Leibniz del cuaderno secreto de Descartes y contenía un mensaje oculto que Pierre Costabel, erudito francés ha estudiado a fondo y que conectaría con estudios matemáticos y la Cábala. 
Tránsitos para la noche de 1619

A la izquierda tenemos las posiciones de los planetas la noche de 1619 en Neuburg. Como vemos la Luna estaba en los 10º09' de Capricornio, con lo que estaría justo sobre el ascendente de la carta natal de Descartes, en tránsito de la casa XII a la I casa. Es decir desde lo inconsciente, la casa XII, a lo consciente ya en la casa I. El trígono era la revelación de esa ciencia admirable. Urano transitaba por Cáncer con lo que ejercia en Trígono con aspectos del Stellio durante unos años en su tránsito por Cáncer. Saturno estaba en trigono con Plutón natal, con lo que esa restricción saturnina era a punto de liberarse y ser sustituído por un tránsito de Júpiter que iba a durar años pues el Stellio de Descartes cubría varias casas. Un tránsito que aparece con toda su fuerza durante el año pues como puede verse era un año jupiterino para Descartes. También la luna negra y el Nodo transitaban por la casa XII de su carta natal y mantenian aspectos de trígono con la luna natal. Quizás era eso a lo que se refería cuando sospechaba de un espíritu maligno que le inducía a posibles errores en sus sueños.  Y del qual sospechaba hasta que lo "integró" en las Meditaciones Metafísicas donde rechaza la famosa Hipotesis del Genio Maligno o duda hiperbólica.   

Esa noche Descartes tuvo 3 sueños que tal como nos cuenta le confirmaron de que debía dedicar su vida a encontrar esa ciencia admirable, obra que culminaría con su Discurso del método y con las Meditaciones Metafísicas, escritas en un contexto menos amable, y en multitud de descubrimientos en muchas ramas de la ciencia, especialmente en matemáticas donde creó las coordenadas cartesianas, según la leyenda estando en la cama enfermo y observando el vuelo de una mosca. 

Pero de los sueños de Descartes y de los tránsitos de 1640 hablaremos más adelante...cuando haya pasado el invierno.



      

dimecres, 4 de gener de 2017

Bruce Springsteen y la experiencia de Getsemaní (aspectos entre Luna y Neptuno)

Bruce Springsteen y la experiencia de Getsemaní (aspectos entre Luna y Neptuno)


”Al componer mi último disco escribí bastante sobre el tema de los padres y los hijos y mi mente divagó hasta Jesús y pensé en él como hijo de alguien, y en el destino que… que todos estamos atrapados por el destino de nuestros propios hijos.(…) Cuando tienes hijos te das cuenta…. un sentimiento en el estómago te dice que no se puede hacer nada para mantenerlos a salvo, que su destino será tu destino”
B. Springsteen 



Olivos en Getsemaní
Hay una sencilla y bella canción de Bruce Springsteen, el rockero de New Jersey, que se llama Jesus was an only son (Jesús era hijo único). Esta joya se encuentra en el disco Devils and Dust, que salió al mercado en 2005 y se grabó entre Septiembre y Noviembre de 2004, tras la gira The Rising, bajo la penosa sombra de los atentados a las Torres Gemelas y la ignominiosa Guerra de Irak. El tono melancólico y semiacústico del disco, que según Bruce era una continuación de The Ghost of Tom Joad, de temática realista social, planea en casi todas las canciones, pero en Jesus was an only child Bruce se desliza a terrenos lunares y neptunianos, en el sentido simbólico y arquetípico.

Escuchando esta canción muchas veces me llegó esa tristeza que Bruce le imprime y también algo de esperanza, aunque no mucha, como una luz dèbil en una larga noche de invierno. Cuando una noche durante las fiestas navideñas leí, justamente durante una breve conjunción de Luna con Neptuno, el comentario de los Huber a las relaciones entre Luna y Neptuno, el periplo de Getsemaní- Según A. Bailey y su camino con las segunda iniciación enseguida recordé las estrofas de la canción:

A mother prays, 'Sleep tight, my child, sleep well
For I'll be at your side
That no shadow, no darkness, no tolling bell,
Shall pierce your dreams this night'

In the garden at Gethsemane
He prayed for the life he'd never live,
He beseeched his Heavenly Father to remove
The cup of death from his lips

La letra de Bruce es directa. Jesús camina hacia el Monte del Calvario con su madre María a su lado, mientras va derramando su sangre por las calles. Su madre promete permanecer siempre junto a él. Jesús recuerda sus días de adolescente en las colinas de Nazaret, leyendo salmos a los pies de su madre. En el jardín de Getsemaní, un asustado Jesús reza para tener fuerzas para poder soportar lo que sabe que debe soportar, de manera gradual va aceptando su destino. En la última estrofa de la canción Jesus was an only son  Bruce Springsteen nos remite a la idea del universo com el sueño divino, una idea que ha aparecido en muchas religiones desde antiguo. 

Well Jesus kissed his mother's hands
Whispered, 'Mother, still your tears,
For remember the soul of the universe
Willed a world and it appeared


En el libro Los Planetas de Bruno y Louise Huber se describe la experiencia de Getsemaní como una de los segunda iniciación, junto al bautismo de Cristo, ambas relacionadas con la relación entre Luna y Neptuno. Según Alice Bayley, tal como la citan los Huber, la clave de la situación está en soltar, aceptar o dejarse caer. Algo que más o menos repite Bruce Springsteen en el breve "speech" que hace de la versión a piano del tema Jesus was an only son en el siguiente vídeo. También nos habla de aquello que hacemos o dejamos de hacer para dar sentido a nuestras vidas.

Pero soltarnos de qué? De una crisis en la que nadie puede ayudarnos, ni la madre ni el padre, ni la perosna amada, nadie más que nosotros mismos. Assagioli decía que esa era una de esas noches oscuras del alma. Revivimos el episodio de Getsemaní: Jesús ha sido abandonado y vendido por Judas Iscariote y los soldados van a detenerlo. Y entonces se aparece un ángel. Según San Lucas la escena se produce de la forma siguiente:

39 Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron.

40 Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.

41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,

42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.

44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

45 Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;

46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

Kristus i Getsemane
óleo de Carl Bloch
Sufriendo por amor, el amor de María por su hijo al que no puede proteger, al que no puede apartar de su destino, que también es el suyo. Y al final el hijo consuela a la madre, el adulto recibe una lección del niño, algo que está presente en toda la experiencia cristiana. En palabras de Bruce: “Mi idea fue la de intentar ver a Jesús como un hijo…el niño de cualquiera de nosotros. Porque creo que cualquier idea de divinidad que defendamos reside en el centro de nuestra humanidad. Y cuando dejamos de lado nuestra compasión, dejamos atrás cualquier pequeña reivindicación que podamos hacer respecto a lo divino”.  
La compasión surge de los débiles, de los que sufren y de los que aman sin esperar nada a cambio. Esa experiencia que, como toda la religión hay que interpretar metafórica y no literalmente, pues nada bueno puede enseñar un sufrimiento como el de la crucifixión sinó puede entenderse como una metáfora de los sufrimientos de la vida terrenal humana, como decía Joseph Campbell. La cruz es siempre un símbolo de la tierra, de la materia a la que estamos atados, quizá lo único que exista. y entonces de la amdre Tierra se eleva hasta el Padre, no sin las dudas de pensar que su padre (Dios) lo haya abandonado.  
    Evidentemente, podemos argumentar desde un punto de vista materialista y ateo que toda esa religión cristiana fue una gran neurosis, una alucinación colectiva y una estafa en la que varios escritores  y artistas colaboraron con su pluma y talento artístico para crear la más "bella y noble de las mentiras", como podría decir un Freud o un Nietzsche. 
Bruce Springsteen, carta natal
23/9/1949 Freehold (N. Jersey) 22:50 
Pero NO es este el objetivo que aquí buscamos pues retomando a Campbell o como diría Lluís Duch, el mito tiene como función dar sentido a la vida humana, y el hecho religioso siempre es un símbolico y nunca debe ser visto como un ídolo. Y lo importante es que esas experiencias del cristianismo se parecen a tantas de las historias individuales de lucha contra los propios demonios interiores. Algo que el mismo Bruce Springsteen ha reconocido al admitir una lucha larga y sostenida con la depresión, de la qual ha sido tratado psicológica y médicamente con sustancias químicas. En palabras de Bruce: “Estaba pensando en Jesús como el hijo de alguien y en María como la madre. Creo que ocurre algo sorprendente cuando convertimos las cosas en iconos: de alguna manera los hacemos estallar y los rebajamos y al mismo tiempo, nos olvidamos del lado humano“.
 La relación de Bruce con su padre parece ser el epicentro de sus problemas ya que fue para él siempre el punto débil de una andamiaje familiar algo complicado e inestable. En su carta natal encontré un Stellium entre Luna, Neptuno y Mercurio, con lo que me di cuenta enseguida que esa relación entre Luna y Neptuno y la experiencia de Getsamaní que narra la canción era algo muy profundo para Bruce, quién supongo que como Jesús tuvo en su madre un gran apoyo ante la ausencia física y mental del padre a nivel afectivo. Según Liz Greene, en su maravilloso libro sobre Neptuno, las relaciones de Luna o Venus con Neptuno puden llevarnos a esa relación de autoengaño en el amor, a proyectar en el otro nuestras necesidades y eso siempre lleva al dolor porque el mundo y los demás no han venido a satisfacernos. La vida es una rueda que se alimenta de ella misma y que por lo tanto nos necesita para vivir, pero que no puede satisfacernos totalmente. Muchas veces buscamos en lo personal lo que está en un nivel transpersonal, místico o trascendente. Y de ahí esas decepciones que luego desembocan en tantos arrebatos místicos, como lo que eleva a Dante, que tenía un trígono de su Luna blanca y negra en Sagitario con Neptuno en Leo, por  su relación idealizada con Beatriz en la crisis del mezzo del camino.  

Bruce explica en la canción que:“Nuestras elecciones tienen su valor por las cosas que sacrificamos”(…)”Eliges algo y dejas de lado otras cosas: eso es lo que da valor y significado a nuestras elecciones”.