dissabte, 10 de desembre de 2016

La Psicología transaccional de Eric Berne y su comparación con el sistema astrológico (Sol, Luna y Saturno)

La Psicología transaccional de Eric Berne y su comparación con el sistema astrológico (Sol, Luna y Saturno)

"Si no puedo doblegar a los dioses de lo alto, moveré a Aqueronte (los infiernos)"
Frase de la Eneida atribuída a Sigmund Freud con el propósito de trabajar en lo inconsciente

Eric Berne (1910-1970), psicólogo
canadiense-americano de
la escuela humanista
El análisis transaccional es un sistema de psicoterapia individual y social que se engloba dentro de la psicología humanista. Fue propuesto por el psiquiatra Eric Berne a partir de los años 1950 en Estados Unidos, quien lo divulgó a través de su libro Juegos en que participamos. Le llevó 12 años crear y poner en práctica su método que es altamente eficaz ya que es de fácil comprensión. Berne adaptó y simplificó la teoria de las instancias de la psique de Sigmund Freud (Ello, Yo, Superyo) y las renombró como Niño, Adulto y Padre. La psicoterapia del análisis transaccional es reconocida como un método científico para el tratamiento de trastornos psiquiátricos en dos países con una alta cultura en esta clase de tratamientos: Suiza y Austria. 
Aunque en España, por ejemplo, ha estado utilizada por el psicólogo Antoni Bolinches en sus obras, especialmente para relaciones de pareja (Tú y yo somos seis, Amor al segundo intento) o desarrollo personal (Peter Pan puede crecer) en un contexto de terapia psicológica y no psiquiátrica.

Sistema PAN (Padre-Adulto-Niño), propuesto por Berne
y desarrollado en España por Antoni Bolinches

Berne parte de la base que en el proceso de maduración las normas interiorizadas durante la infancia, la socialización educativa y la adolescencia, han configurado un sistema interno de funcionamiento psíquico. El Niño interior ha crecido a expensas de un Padre (al que han contribuido los progenitores, maestros y otras figuras de autoridad destacables) y en esa tensión irresuelta se ha formado, o deberia haberse formado, una personalidad Adulta que hace de mediador entre las dos instancias extremas de la psique.  El niño tiende a sentir, el Adulto actua y el Padre piensa, podríamos simplificar. Como ese diálogo a veces no funciona la personalidad se desgaja en el conflicto que puede llevar a la represión, la immadurez o la neurosis. La clave de muchos problemas psíquicos  en un momento dado de la vida es saber quien demanda que. Es decir de donde proviene esa necesidad imperiosa y quién o que la limita o la ahoga o quién castiga por una conducta que no encaja en nuestra autoimagen perfecta e idealizada de nosotros mismos. Por ejemplo, una persona quiere quedarse en cama y no ir a estudiar o a trabajar y simula una fiebre para no acudir, para no cumplir con el deber. En esa situación el Niño interno ha ganado al padre al adulto. La persona se quedará en la cama pero luego puede que tenga remordimientos porque el Padre, entendido aquí como instancia restrictiva y de autoridad reprenda al Niño su actuación y al Adulto por no haber conducido la situación de forma correcta.  La cuestión es saber en un momento que demanda cada parte. 
.

Carta natal de Eric Berne
Nació el 10 de mayo de 1910
en Montreal (Quebec). No disponemos
de hora de ancimiento y por
tanto el ascendente es desconocido
Berne apuesta por un diálogo entre las diferentes instancias. Un diálogo que harmonice las distintas voces de nuestra mente, aquellas que a veces gritan más las unas que las otras. Un diálogo que es muy propio de una Luna en Géminis. No deja de ser curioso, o quizás no lo sea en absoluto que Eric Berne tubiera a su Luna natal en Géminis y su Sol natal en Tauro como Sigmund Freud, el hombre que con Géminis en la casa VIII intelectualizó y racionalizó (o al menos trató de lograrlo) aquello insondable, lo pulsional y en absoluto racional: la sexualidad y el inconsciente. Berne siguó los pasos de Freud de la mano de Paul Federn, un discípulo del médico vienés, a pesar de que le negaron el título de Psicoanalista tras su aportación. Aunque eso no le hizo desistir, es más redobló sus esfuerzos para darle una nueva herramienta a la psicoanálisis freudiana, agotada por las II GM y el cambio de contexto de la sociedad americana de los años 50 y 60. Su hijo Terry Berne recogió póstumamente el título de Psicoanalista.  Berne había seguido los pasos de su padre, también médico, que fallecció a la temprana edad de 38 años cuando el niño Eric tenía 11. No es difícil ver en la tarea de Berne un intento de comprender su propio proceso de interirización de una figura paternal ausente y probablemente idealizada por la temprana muerte del padre. 

El Análisis Transaccional (AT) es una escuela de psicología enfocada al mejoramiento personal y social. Su objetivo era lograr un modelo de abordaje terapeutico accesible y práctico para todos: "que lo pudiera entender un chaval". La práctica del método sigue persiguiendo la eficacia de cara a que el cliente pueda cambiar sentimientos, pensamientos y comportamiento. Sus principales enfoques son:
  • Destaca los aspectos sociales y de interrelación.
  • Desarrolla un lenguaje no técnico y asequible a la comprensión del paciente.
  • Mantiene la consideración positiva del otro como perteneciente a la naturaleza humana.
  • Objetivo de la terapia: ayudar a la persona a restaurar o potenciar la posición existencial original: "yo estoy bien, tú estas bien".
Esquema que propongo para relacionar el AT
de Berne con la Astrología humanista 

¿Podríamos aplicar este sistema a lo astrológico?
No lo sabemos seguro, pero podría ser interesante probarlo, tirar cable y construir un puente entre la astrología psicológica y la aportación de Berne sobre el diálogo entre las diferentes instancias para lograr harmonizar a la persona. Si usamos esta idea fuerza de entrada nos sale un esquema muy parecido a lo que Huber ya había desarrollado con la trinidad Saturno, Sol, Luna como eje central del análisis de la carta natal. Pero en este caso integrando al padre y la madre como figuras superegoicas en Saturno y dejando al Sol un papel más adulto y libre de la connotación de género. De alguna manera esta comparación con el análisis de Berne me parece más cercana, al menos para los que venimos de la psicología y aún no estamos del todo comprometidos con la astrología como disciplina autónoma. A mi entender el Niño es la instancia que se corresponde al Ello Freudiano, lo que en astrología podría ser más o menos algo relacionado con la Luna, Luna Negra y quizás algun aspecto de Plutón, o elementos relacionados con Escorpio, las casas VIII y XII e incluso la IV, especialmente en casos de ascendente Aries. El Adulto es la instancia que podríamos asociar al Sol, el yo racional, y también podría ser interesante buscar en la casa V y aspectos de Marte, Venus y  quizás Júpiter, relacionados con lo personal, relacional y expansivo. Y luego el Padre (como figura genérica que engloba el principio de autoridad psíquico) que estaría representado sin duda por Saturno, signo y planetas de la casaIV, X; además de tener en cuenta que Urano podría ser un factor de relación y contrapeso (en función de los aspectos) entre ambos debido a que las restricciones saturninas a veces terminan en estallidos uranianos. Así lo explica Richard Tarnas en Cosmos y Psique ya que ambas fuerzas representan fuerzas arquetípicas contrarias y a la vez complementarias, aunque mitológicamente no se correspondan los relatos pues fue Cronos quién se rebelara contra Uranos y en cambio utilizamos a Urano como principio prometeico  rompedor y individualizante opuesto al orden saturnino más gregario y apegado a lo colectivo, a lo moral y normativo. En algunas lecturas con amigos o personas que tienen curiosidad sobre el tema he encontrado individuos cuyo Saturno era opuesto a Urano o en cuadraturas, o tenían malso aspectos, y me he llevado la impresión que habían afrontado con mucha dificultad la individuación personal.  O sea que podríamos preguntar-nos: que quiere la Luna? O ahora estoy haciendo demasiado caso a Saturno? Quizás deba escuchar a Marte y actuar para cortar este nudo gordiano en que mi conjunción Luna-Saturno me tiene normalmente atrapado. O quizás es tiempo de Urano y de romper con pautas del pasado y avanzar hacia el Sí-Mismo. 

El Análisis Transaccional busca facilitar el abandono del guion psicológico que decidimos en la infancia bajo la influencia de las figuras parentales y de autoridad, pero que fue necesario para sobrevivir y que podemos aún estar siguiendo de forma inconsciente. Al dejar el guion, dejamos también de jugar los juegos psicológicos que lo refuerzan, pudiendo entonces usar integradoramente nuestra capacidad de pensar, sentir y actuar, al servicio de un vivir saludable. ¡Quizás puede probarse a nivel astrológico!








dimarts, 1 de novembre de 2016

El signo de Sagitario y su relación con la novela de fantasía y ciencia ficción

El signo de Sagitario y su impronta relacionada con la narrativa de fantasía y ciencia ficción


"No creo en la astrología; soy un sagitariano escéptico."
Arthur Clarke



Sueños y visiones
Cuando el matemático francés Gauquelin trató de analizar estadísticamente la astrología para encontrar sus puntos débiles topó con una pequeña variación persistente: la presencia en la carta natal de deportistas exitosos un Marte prominente en las zonas angulares de la carta natal. A eso se le llamó efecto Marte y es un indicador usado por astrólogos para determinar a priori las capacidades deportivas  de un sujeto. Siguiendo esta estela y sin el respaldo matemático de Gauquelin he constatado que la gran mayoría de primeras espadas de la literatura de género fantástico són hijos del otoño, estación asociada a la melancolía y la caducidad previa a la llegada del invierno.
         En la lista de autores analizados tenemos a los clásicos: J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis, P.K. Dick, A. Clarke, O. Scott Card, U.K. LeGuin, G.R.R. Martin, N. Gaiman, A. Sapkowski y Brandon Sanderson. De estos hay 4 que a nivel de signo solar son Sagitario, 2  de Virgo, 1  de Escorpio, 1 de Libra, 1 de Capricornio y 1 del signo Géminis. Concretamente sobre el signo Géminis hay que señalar que algunos que no lo tienen como signo solar pero lo tienen como signo lunar o como ascendente o con planetas significativos en esa zona. Géminis regido por Mercurio/Hermes es amigo de los escritores. Solo Sapkowski (nacido el 21 de Julio) es de principios de año. Géminis es el signo con el que la luz asciende hasta la culminación en el solsticio de verano que se produce en Cáncer, la polaridad de Sagitario que se hunde en la oscuridad de Capricornio en el solsticio de invierno.
El resto son de la segunda mitad del año. Y entre octubre, noviembre, diciembre y enero tenemos a 7 de los 10 autores.
       Evidentemente faltan algunos como Moorcock (18 de diciembre), J. K. Rowling (31 de Julio), P. Rothfuss (6 de junio), etc. Pero seria imposible abordarlos todos en este formato de artículo. Ni tampoco tengo tal conocimiento sobre el tema como para hacerlo.

        Empezando por el más numeroso que es Sagitario (a nivel de signo solar) tenemos el singular caso de Arthur C. Clarke y Philip K. Dick que nacieron el mismo día en años diferentes: el 16 de diciembre. La comparación de ambas cartas difícil de hacer porque de Clarke no tenemos la hora de nacimiento y por lo tanto el ascendente no puede saberse. En todo caso ambos son sagitario como signo solar y nacidos el mismo día.

Brandon Sanderson, punta de lanza de la narrativa fantástica americana en la actualidad, es un trabajador incansable que encaja en algunos de los aspectos asociados a Sagitario si bien no en todos. Su caso es muy interesante porque a pesar de no tener el ascendente podemos ver que en su carta hay planetas en todos los signos otoñales y del invierno: Libra, Escorpio, Sagitario y Capricornio, con lo que cubrte todas las improntas mayoritarias en el grupo de escritores de fantasía y ciencia ficción. Todo análisis de su carta deberia hacerse con el ascendente. 
Carta natal de B. Sanderson: impronta
en los signos de otoño
León de fuego, 
imagen que podría simbolizar 
muy bien ese Marte en Leo 
de la carta de Lewis y que
en Narnia es muy presente 
en la figura de Arslan

C.S. Lewis tenía además una conjunción Luna/Neptuno en Géminis la qual cosa a pesar de estar en Planet Narnia (está en inglés) que explora la relació entre las siete partes de la saga y los siete planetas conocidos en la cosmologia hasta el siglo XX.  La clave en mi opinión de lo carta de Lewis y la relación con su obra es la conjunción Luna/Neptuno que daría para un artículo entero. Como vemos la energia y tensión entre Sagitario y Géminis es un hecho característico, unas casa relacionada con la creatividad algo que nos remite a esa impronta tan característica de los escritores. Las oposiciones de su carta explican una gran tensión interior entre opuestos y de hecho se ha escrito mucho sobre el efecto "benéfico" que una oposición, que es un aspecto tenso en astrología, le hace a la vida creativa de uno. Quizás porque como decía Carl Jung: Mefisto es esa parte que siempre quiere el Mal y a veces acaba creando el Bien. Algo que Tolkien, amigo íntimo de Lewis, explicó muy bien en el caso de Smeagol/Gollum y la famosa resolución del destino del anillo único en Mordor y el conocido concepto tolkieniano de "Eucatastrofe".
. En Lewis además las referencias a la astrología están presentes en su saga más conocida: Narnia. Pueden leer más acerca de ello en el siguiente enlace sobre el libro
Carta Natal de C. S. Lewis: Conjunción
 Luna y Neptuno en Géminis. Venus en Sagitario
y Júpiter en frontera cósmica entre Libra y Escorpio. 




Neil Gaiman, Prometeo moderno
Hay multitud de excepciones a esta "norma". Entre ellas la de Neil Gaiman, autor de fantasía teñido de temas oscuros y relacionados con la muerte y el más allá. Gaiman es, no podía ser de otra manera, nacido bajo el signo de Escorpio. Gaiman nació el 10 de noviembre de 1960 en Portchester (Reino Unido) y con el Sol en 18º 22' y la Luna en 9º 37' en Leo. Escorpio corta la cúspide de casa 5. 
       Sabemos que su ascendente es Geminis, asociado tradicionalmente al periodismo y las letras por ser su regente Mercurio, que Gaiman tiene en 11º 28'  en Escorpio y con buenos aspectos con Marte (Cáncer-Casa1) y Saturno (Capricornio-Casa7). Es un Mercurio excelentemente posicionado en la casas 5 (creatividad-amor-hijos) y cerca de 6 (salud y trabajo) y en conjunción con...Neptuno, maestro de los sueños. Su relación con la impronta de Sagitario se encuentra en Venus que está en 24º 25' de Sagitario ( y en casi conjunción, según el orbe que apliquemos, con Júpiter) y que corta la cúspide de casa 7, a pesar que Venus (gusto estético y aspiración de belleza) se encuentra en casa 6. 



Venus en Sagitario
Otros grandes escritores del género que no pertenecen al signo de Sagitario són Orson Scott Card, George R.R. Martin y J.R.R. Tolkien. Orson Scott Card nació el 24 de agosto de 1951 cuyo signo es Virgo, que está regido por Mercurio como Géminis, y que a pesar de tener una gran presencia leonina pues esa generación tiene a Plutón en Leo y Card no pertenece a ese signo solar por escasos días. Card tiene a su Sol natal en conjunción con Plutón. Card és un activista político defensor del matrimonio tradicional y a pesar de sus inclinaciones demócratas a militado contra la ley de igualdad matrimonial en los E.E.U.U. Tiene a la Luna en Geminis, y como no sabemos su hora de nacimiento no podemos calcular su ascendente. George R.R. Martin es Virgo ya que nació en Bayonne (New Jersey) el 20 de setiembre de 1948, es decir que no es Libra por muy poco, signo que compartiría con otra escritora de género nacida en ese signo: Úrsula K. Leguin (nacida el 21 de octubre y por lo tanto entre las energías de Libra y Escorpio. Como vemos se van repitiendo esquemas e improntas parecidas. No aparecen entre los ascendentes o Lunas improntas podersosas de Acuario, Aries o Piscis, por poner algun ejemplo. El ascendente Tauro de George R.R. Martin es significativo pues Tauro es un signo que se siente a gusto en la tierra en al experiencia terrenal y George es un escritor que reivindica ese cuerpo, esa terrenalidad gozosa, algo que no es tan habitual en un hombre de arrebatos místicos como Tolkien. En Tolkien esa Luna en Piscis es sin duda muy expresiva. 

Carta natal de Tolkien: Mercurio, Luna y Saturno
 en frontera cósmica. Ascendiente en Virgo. 
Tolkien nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein (Sudáfrica) con Mercurio en frontera cósmica (es decir entre dos signos, o sea una diferencia de menos de 1º entre uno y otro) entre Sagitario y Capricornio. Según explica el astrólogo Gabriel Jorba en su artículo planetas en frontera de signo y puertas cósmicas puede que un signo adopte una habilidad especial cuando se encuentra en transición entre signos. Algo que en muchas de las cartas de estos escritores puede cosntatarse. Sus talentos van más allá de lo habitual, a parte de una vida de constante trabajo que es seguro lo más importante. Tolkien tiene su ascendente en Virgo, algo le emparenta con la impronta de G. R.R. Martin, y ese Neptuno en Géminis que comparte con su compañero de generación y amigo C. S. Lewis.


                                                                                     
Si la montaña no va al anillo el anillo irá a la montaña
Sagitario es la búsqueda de la filosofía, la libertad sin dogmatismos. El centauro vagarea libre por la llanura cazando con su arco. En Capricornio se sube la montaña, la disciplina de Saturno interviene para dar forma, limitar para crear en un orden. Capricornio es un signo de maestro, de noches oscuras del alma. Noches que Tolkien retrató muy bien al describir el viaje de Frodo por Mordor con la pesadumbre de acarrear el anillo único, un peso para el alma. En la carta de J.R. Tolkien vemos como Saturno se encuentra en frontera cósmica entre los signos de Virgo y Libra (disciplina, orden, anhelo de justícia y amor romántico), algo que encaja mucho en los valores de su literatura. Tolkien era un conservador romántico, el último coletazo de un mundo victoriano agonizante. El cristianismo de sus obras y esos ramalazos neoplatónicos y sobretodo gnósticos (la eterna lucha del bien y el mal en igualdad de condiciones, algo que para un cristiano puro sería un absurdo pues Dios solo hay uno y el mal es un producto de la libertad que el Creador da a sus criaturas) són perfectamente explicables con esa conjunción de Virgo y Libra en el ascendente y en su primera casa. Y también por el hecho que nació con la Luna en Piscis, lo cual lo hacía tremendamente cercano a la mística pues todo aficionado a la astrología sabe que ese es un rasgo de Luna en Piscis, a parte de la sensibilidad y la predisposición a la videncia y a los poderes medium. Piscis es el signo de Neptuno, maestro de los sueños, la compasión, la nostalgia, la ilusión y de la era cristiana.

Carta natal de Usula K. Le Guin: conjunción de
 Luna y Neptuno en Géminis

U. K. Le Guin tiene una carta con aspectos que nos remiten a improntas ya vistas: un signo solar en transición entre Libra y Escorpio, la Luna en Géminis y el ascendente Tauro. Su carta nos remite a vibraciones ya enunciadas y sin que podamos establecer "leyes" en un sentido científico del término pues la astrología no es falsable en el sentido Popperiano del término, y por lo tanto no puede ser considerada una ciencia, vemos como hay patrones energéticos (prefiero el término impronta que utilizo a nivel individual) que se repiten en estos escritores que combinan a la vez una evasión de la realidad y una dura crítica de esta, una tensión entre lo real y lo irreal, la vigília y el sueño, el nihilismo y la esperanza. Especialmente el caso de esta hija de la antropólga Theodora Kroeber, autora de uno de los libros que más me impresionaron en mis estudios (Ishi, el último de su tribu) y a quién tube la oportunidad de leer antes que a su más conocida y prolífica hija.

La astrología no es ni fue una ciencia, a pesar que en sus inicios era sinónimo de astronomía, la cual es ahora una disciplina própia de la física. Actualmente la astrología se considera una hermenéutica del alma y de sus cualidades arquetípicas, expresadas en las 12 casas del zodíaco, las cualidades planetarias, los aspectos entre ellos, etc. Es una disciplina más descriptiva que predictiva, a pesar de que nunca ha abandonado esa tentación de predecir los tránsitos vitales y sus efectos futuros en el consultante. Como aficionado diría que hay dos clases de astrología, la light o soft y la heavy o hard, en función del grado de certeza y poder que confieren a los astros en la trayectoria vital y mundial de la humanidad. Los hay que la quieren como un pasatiempo, otros ven en ella demostración que el Cosmos tiene derecho a llevar ese nombre y que por tanto hay un orden y un propósito subyacentes al aparente Caos y sinsentido de la vida humana, considerada como un mero accidente en la creación de un universo del cual cuanto más sabemos menos sentido le encontramos. Juzgen ustedes mismos si los resultados nos dan alguna pista o simplemente son casualidaes sin causa alguna. En todo caso son escritores enormes algunos de los cuales no he leído y que me han recomendado muchas veces. Pero como sabemos ars longa, vita brevis y no hay tiempo para todo. Eso si aprovechemos el que tenemos, cada carta natal es única, incluso entre gemelos hay variaciones aunque no se expresen graficamente por lo que nuestra vida es única e irrepetible.





   
            

dimecres, 6 de juliol de 2016

La conjunción Luna-Saturno en la carta natal: Lorca, Rilke, Herman Hesse y Bob Dylan, una mirada a la poesía desde la astrología arquetipal (parte I)

La conjunción Luna-Saturno en la carta natal: Lorca, Rilke, Herman Hesse y Bob Dylan, una mirada a la poesía y la literatura desde la astrología arquetipal (parte I)

"Hay almas a las que uno tiene ganas de asomarse, como a una ventana llena de sol"
Federico García Lorca

La luna le ha comprado
pinturas a la Muerte.
En esta noche turbia
¡está la luna loca!
F. G. Lorca


F. G. Lorca 
No iba desencaminado Lorca cuando escribió esta frase. La suya es una de esas almas donde el Sol, aun ahogado por la noche más oscura, brilló resplandeciente. Esa ventana llena de sol era lo que Lorca ansiaba quizás desde pequeño. Lorca encontró el sol en su amor a los hombres, que son al encarnación del arquetipo solar, y aunque muchos de sus amores fueron frustrados otros también fueron intensos. En su poesía el amor es doloroso y desbordado. No conozco a fondo su obra ni pretendo repetir lo que ya se ha escrito en la historia de la literatura española. El objetivo de este artículo, dividido en dos partes, es poner en relación un elemento (la conjunción o cercanía de la Luna y Saturno) presente en la carta natal de 5 personajes: los poetas F. G. Lorca y R. M. Rilke. el escritor Herman Hesse y el cantautor Bob Dylan. Con el suplemento de Sigmund Freud aunque desde otra perspectiva que no es la de la literatura y la creatividad sino la psicológica y su aportación más destacada.

Lorca presentaba en su carta una casi conjunción (no lo es por muy pocos grados) entre la Luna y Saturno (que si estaba en conjunción con Urano) en la casa 10 (Sagitario). En su caso la Luna y Saturno compartían además una doble aspecto: una oposición con el Sol y Neptuno en casa 4  y Plutón en casa 3, con Geminis en ambas casas. Y para colmo tenía una conjunción de ese Neptuno en 4 con Lilith, Luna Negra. La conjunción Luna Blanca-Neptuno también es muy de poetas y escritores (Antonio Machado y Edgar Allan Poe, por poner dos ejemplos). En este caso Lorca tenía la Blanca casi opuesta a la Negra  que estaba en conjunción con Neptuno que si estaba en oposición. Aunque la Luna de Lorca también tenía aspectos positivos con Marte y Mercurio. Y Venus solitario en casa 5 (Cáncer) sin aspectos. Estos aspectos tan duros de Luna y Saturno marcaron en mi opinión el destino del poeta. Según el astrólogo Segundo Ruiz la conjunción Luna-Saturno  provee un sentimiento del deber y la disciplina, pero a la vez un carácter reservado, temeroso e inseguro. Predispone al nativo para tener experiencias emocionales dolorosas, cuando se consiguen vencer las propias resistencias emocionales. Asaltados por depresiones y melancolía pueden verse adultos a edades tempranas. Anhelan el amor del hogar, maternal y protector pero se desengañan al no obtenerlo a la altura de sus expectativas. Lorca era un hombre de mirada viva y alegre, y a la vez con ese mundo interno tan atormentado.
La casa 9 y 10 de Lorca
No sabremos nunca si Lorca sufrió tanto su condición, expresada en algunas de sus obras, por su carácter innato o por la sociedad represora y punitiva que le tocó vivir, y que marcó profundamente su trágica muerte un día de agosto de madrugada. Como vemos en sus poemas Lorca tiene una idea muy saturnina de la Luna. Veamos:

La luna tiene dientes de marfil.
¡Qué vieja y triste asoma!

Más cerca de la guadaña de Saturno que de los brazos amorosos de la Luna en Cáncer. La madre devoradora de la que habla Marie Louise Von Franz en su espléndido El Puer Aeternus asoma en la poesía de Lorca. «Mi infancia es aprender letras y música con mi madre, a ello le debo todo lo que soy y seré», dejó escrito Lorca. Lo importante no es si su madre fue alguien excepcionalmente cariñosa y protectora con su hijo, sino como la percibió Federico, como sintió esa relación. La madre es la misma y muchas veces cada hijo la percibe distinta, en parte por razones de cronología y momento vital de los miembros de la familia, pero en parte por como cada uno vive la realidad externa en función de unos parámetros internos. Y ese abrazo fue profundo, kármico y dharmico a mi parecer.  Pues Lorca encontró en la poesía su vida y su muerte, y su renacimiento. Mi abuelo lo conoció en su visita a Cataluña con Margarita Xirgú y habló de él con Antonina Rodrigo, biógrafa del poeta. Y mi abuela que apenas hablaba el castellano se sabía sus poesías sobre la luna de memoria.  Lorca no puede morir, porque su recuerdo sigue vivo.
Federico y  Vicenta Lorca
Comprobando por encima la carta astral de su madre (Vicenta Lorca Romero) nacida en Granada un 25 de julio de 1870 se puede ver que Vicenta nació con una oposición de Luna-Saturno. Un Saturno que estaba también en Sagitario. Una madre que era además Leo. O sea que si alguien no quiere creer en la astrología que no se mire la carta natal de Lorca y la de su madre porque en ella hay unos elementos que es difícil desechar o considerarlos mera casualidad. Pero ojo, hay que señalar que Vicenta tenía una Luna en conjunción con Venus y Júpiter así que era una madre encantadora, una maestra ejemplar y NO un ogro sin sentimientos. Pero el amor es a veces un veneno lento, un veneno que mata.

Carta de Rilke
(4 de diciembre de 1875)


Otra carta con una inquietante presencia de la Luna y Saturno es la de Rainer Maria Rilke, un poeta con una obra terapéutica como la copa de un pino. La carta natal de Rilke es de hecho un festín para un astrólogo experto. Su mandala vital es algo tan complejo que, quién escribe estas líneas, no se considera preparado para leerlo globalmente. Echemos un vistazo aun pedazo de la carta de este joven poeta austrohúngaro (aunque nacido en Praga que es actualmente suelo checo) que nació un 4 de diciembre (aunque he encontrado cartas con fecha del día 3). Como no podemos saber cual está en lo cierto (y un solo día basta para cambiar una conjunción de luna) he adjuntado al del día 4 que es en la que la Luna está más lejos de Saturno en Acuario. Así podemos ver que (en el peor de los casos) la Luna estaría en conjunción con Marte y no con Saturno, aunque como digo en las cartas del día 3 la conjunción con Saturno es casi del mismo orbe. Que a Rilke su madre lo vistiera de niña, algo que ahora no tendría un efecto similar pues eran otros tiempos, ya que la pareja había perdido una niña con anterioridad y el pequeño Rilke la debía de substituir emocionalmente ya nos da una idea de la huella profunda que esa relación dejaría en el joven poeta. Que sus matrimonios o parejas fracasaran o que fuera un padre ausente no debe sorprendernos. Rainer tiene una carta muy compleja, que necesita de un estudio profundo, paralelo a su biografía y obra. Para conocer un poco su obra
recomiendo la obra de Antoni Pascual Piqué, un gran escritor y biógrafo de poetas que tiene un libro magnífico Rilke o la transformación de la conciencia.

Veamos uno de sus poemas:

Quizás los dragones que amenazan nuestra vida no sean sino princesas anhelantes 
que sólo aguardan un indicio
de nuestra apostura y valentía.
Quizás en lo más hondo
lo que más terrible nos parece
sólo ansía nuestro amor

Rainer María Rilke


Rilke, una
infancia marcada
Es cierto que Rilke expresa unos miedos generacionales, el descubrimiento de la sombra, algo en que se sincroniza o anticipa a Jung, pero hay en él algo único, mágico, hondo y tenebroso. Que Rilke escriba en sus Sonetos a Orfeo los siguientes versos no debe sorprendernos si miramos la carta y vemos cuanto alcanzo el poeta su desarrollo en lo transpersonal, en lo arquetípico, más allá de unas convenciones de la época que de no haber desafiado lo habrían conducido a la calificación de loco y perturbado. En Rilke no es que la madre sea una influencia perniciosa directamente, que parece lo fue, sino que todo el sistema familiar actuó de forma parecida. El Sol en su carta parece tibio, sin aspectos. Sus padres se separaron a la cuando el chico tenía 9 años. Rilke fue un sagitario típico en el hecho que viajó mucho. Fue un trotamundos y tubo romances y protectoras, en general mujeres de alta cuna y edad mayor, aunque la soledad le acompañó en sus días y no fue un hombre alegre sino más bien taciturno lo que le llevó a una intermitente soledad,  en parte por su tendencia a ser un ave de vuelo libre. Hay un abismo entre el niño que fue y el hombre en que se convirtió.
Rilke, un poeta maestro
Que Rilke fuera amante de Lou Salome, la mítica musa de Nietzsche, es una de sus anécdotas vitales. Que Salomé tuviera el Sol en Acuario, lo que en sinastría lo situaría cerca del Saturno de Rilke, y que fuera una mujer cuya hora de nacimiento se desconoce y con un Venus muy activo en aspectos seria algo para estudiar por expertos. Orfeo y Eurídice otra vez.

Solo aquel cuya radiante lira haya tañido en la sombra podrá seguir mirando hacia adelante
Y recobrar su infinita alabanza
Solo quien haya comido amapolas con los muertos descubrirá para siempre sus acordes mas armónicos
No obstante, la imagen en el estanque
Suele desvanecerse, conoce y permanece en paz
En el seno del mundo dual
Todos los sonidos terminan entremezclándose eternamente
Rainer Maria Rilke






dissabte, 2 de juliol de 2016

La Luna Blanca y la Luna Negra por signos (a modo de resumen e introducción)

La Luna Blanca y la Luna Negra por signos (a modo de resumen e introducción)

Podría escribir muchas cosas, demasiadas.
Llenar el blanco papel de sueños y grandes palabras.
Podría escribir muchas cosas, demasiadas.
Algunas de ciertas y otras falsas.
Decirte: yo soy el Sol y tú la Luna,
y ella la hija de las estrellas.
Y sería verdad y sería mentira.
         Cántico 

Carta Symbolon de Cáncer y su
regente la Luna
Este texto pretende resumir muy brevemente las características de la Luna, tanto la blanca como la negra, en función del elemento de los signos (Tierra, Aire, Agua y Fuego) en que se encuentre en la carta natal o astral. Pretende ser una introducción divulgativa que he realizado a partir de resumir lo que explica el astrólogo y terapeuta Richard Idemon, en su libro Astrología de las relaciones (Ed. Urano) y que he complementa con información de Lilith, la Luna Negra, extraída de un vídeo de la astróloga brasileña Vanessa Guazzelli Paim. Para los que, como un servidor, empiezan a tantear  en este vasto campo de la astrología, tan variado y plagado de minas, es preciso tener unas ideas básicas para no perderse pues hay mucha información. Tradicionalmente la Luna está asociada a lo maternal, a la relación madre-hijo, a lo emocional. Según Eugenio Carutti la Luna tiene una doble función, y por lo tanto doble representación simbólica. De un lado representa al mundo externo: el hogar, la cueva, el útero, la madre. En lo interno se asocia a la afectividad, la memoria, la imago materna psíquica, por lo tanto la Gran Madre, a nivel arquetípico. 

La luna refleja de noche la escasa
luz solar y orienta a muchos animales
Para R. Idemon la luna es un elemento que la mujer suele integrar mejor pues en nuestra sociedad occidental los hombres deben a menudo rechazar u ocultar sus emociones en pro de un Yo solar, racional, reflexivo, patriarcal. Como explica Jung el hombre tiende a reprimir su Ánima para buscarla luego en una mujer proyectándola en ella. Recordemos que en origen las primeras civilizaciones fueron matriarcales y se siguieron mucho las pautas y ciclos lunares. Como demuestran artilugios como la maravillosa pieza de la isla de Anticitera, datado entre los años 70 y 50 AC, incluso entre los griegos cuya religión solar empieza a ser significativa y donde empezó a menguar el poder de las mujeres y los cultos matriarcales, la astrología podía predecir los eclipses de luna y las rotaciones planetarias lo que demuestra que los griegos podían predecir eclipses y calcular exactamente la posición de los planetas en el cielo y especialmente de la luna. Por lo que he podido observar muchos poetas suelen tener posiciones fuertes de la luna en la carta natal o aspectos tensos de esta con planetas como Saturno o Venus, como es el caso de Federico G. Lorca y Rainer M. Rilke, ambos con una cercanía de Luna-Saturno. Para Idemon la Luna puede leerse como el niño interior y como las necesidades afectivas de este. No tanto como fue su infancia, su entorno materno y afectivo, sino como el niño lo percibió y como lo buscará de mayor en sus relaciones afectivas. 

La Luna es junto a Venus y Marte (también Saturno y Lilith) uno de los elementos más interesantes en las sinastrías de pareja ya que a veces lo que deseamos no es lo mismo que lo que amamos o lo que necesitamos. Uno de los puntos fuertes de la astrología psicológica es esa distinción que hace la carta (a través del sistema de casas) de los aspectos diferentes del amor y las relaciones familiares y eróticas. Mientras que el Cristianismo al suprimir el Zodíaco y unificarlo en el dios solar preparó el terreno a la neurosis judeocristiana de la cual Freud, con todo su embrollo psicoanalítico, es su hijo legítimo y, porque no decirlo, predilecto. Nietzsche fue Prometeo y Freud tuvo miedo del fuego y opto por alejarse de él. Jung en cambió lo aceptó y tras el sufrimiento se iluminó para ver más allá donde Sigmund solo veía neurosis para encontrar la curación. Richard Idemon, que es un gran conocedor de mitos y de la antigua Grecia al que hay que leer pues es un divulgador excelente,  se nota que ha leído a los tres autores. Idemon explica en el libro montones de aspectos en las relaciones entre padres-hijos, pareja, etc. pero en resumen establece las siguientes pautas de interpretación de la Luna por signos:
Zeus y Europa (Alexander Sigov)
  • Tierra: La luna se percibe como algo material, terrenal. Regalos, besos, abrazos, estabilidad financiera, alimento y un cobijo . Para recordar este tipo de luna pensemos en un signo como Tauro por ejemplo y en el mito de Zeus y Europa. Tras raptarla disfrazado de toro Zeus entregó a la doncella Europa cuatro regalos: un collar, un autómata de bronze, un perro y una jabalina que nunca erraba el tiro. Obviamente en Capricornio, otro signo de tierra, esa luna puede haberse percibido con austeridad, moderación y en algunos casos escasez.  
  • Agua: En los signos de agua el nativo quiere que el amor sea fusión, mezcla y disolución. Llora conmigo, ríe conmigo, lo que yo sienta debes sentirlo tú. Es un afecto más doloroso que placentero, a la vez que ese dolor pueda producir ese efecto de plenitud. Quienes tengan la luna en Piscis sabrán de lo que habla Idemon y seguramente se sentirán identificados en esta categoría. Escorpio ya esconde más ese dolor, a pesar que tiene capacidad para detectarlo. En general la Luna en los signos de agua da personas con gran empatía, que pueden utilizar para calmar o para herir, y que si consiguen integrar en su personalidad puede dar lugar a buenos terapeutas y sanadores.
  • Aire:  "Si me amas dame espacio, no me aprisiones", esa sería la divisa que resumiría las lunas en los signos de aire. Libertad sin independencia. Libra quiere un compañero estable (no es sagitario) pero busca una relación de igualdad, basada en el diálogo y al comunicación, no de absorción o fusión. Si me amas comunícate conmigo, pero déjame aire que respirar. La Luna en signos de aire pude ser desapegada como en Acuario o compañera en Libra, pero tiende a esa racionalización y distancia.
  • Fuego: En los signos de fuego hay actividad, sonrisas... Hazme reír, pasa conmigo un rato divertido. Quiero ser tu luz y tu calor y que tu seas el mío para que lo pasemos bien los dos. Las discusiones son acaloradas, Aries es impulsivo y Sagitario independiente. Exigen mucho y dan poco (para los parámetros de los signos de Agua o Tierra). 
Tabla de compatibilidad de Luna y Venus/Marte
en la propia carta
Como vemos una persona que busque una pareja con una luna diferente a la suya probablemente encuentre un complemento en lo opuesto, pero a la larga eso no basta. Pero tal y como dijimos en las relaciones de pareja hay elementos como Venus y Marte que deben ser tenidos en cuenta. Elementos como Saturno serán más importantes para un Capricornio que para un Sagitario. Sobre estas correspondencias hay una tabla bastante útil. Si uno observa su Luna y Venus y ve que signos dominan verá si la idea de lo que busca como bello y amoroso (Venus) y lo que anhela emocionalmente (Luna) es armónico o complicado. Como no puede simplificarse en exceso hay un libro Test astrológico de la pareja muy recomendable que es el de Emilio Salas y Juan Trigo sobre compatibilidad de pareja que recomendamos. Pero para empezar por uno mismo hay suficiente con esta tabla. 

Lilith o Luna Negra


La Luna surgió de la propia Tierra, y
en caso de desaparecer
toda la vida sobre ella cambiaría
de forma drástica. Somos hijos de la luna.
La Luna Negra o Lilith en honor a la primera y rebelde esposa de Adán expresa lo oculto, lo reprimido, lo negado, la vida no vivida. La Luna Negra no es un objeto astronómico sino un cálculo de una posición lunar. Según Vanessa Guazelli podemos entender el papel de la Luna Negra si entendemos que es la expresión de ese momento en que la Luna está tan lejos de la tierra que está a punto de escapar de su atracción gravitatoria, pero en un momento concreto la atracción la mantiene y vuelve a acercarse hasta el punto en que de no volver a alejarse impactaría con la tierra. Un viaje que dura un ciclo completo de años y que se repite incesantemente. Ese ir y venir de la luna, esa danza elíptica celestial, permite la vida en la tierra, pues estabiliza la rotación terrestre. Según la astronomía nació de la propia tierra, de  una colisión entre algun elemento espacial y la tierra lo que arrancó fragmentos de esta que acabaron formando nuestro único satélite que tiene un gran efecto sobre el eje de rotación terrestre. Hay estudios que demuestran que sin la luna la vida, tal  y como es actualmente en nuestro planeta, no hubiera sido, ni seria, posible. Como explica Vanessa en el vídeo antes mencionado, Lilith tarda unos 9 meses en transitar por un signo completo, con lo que como vemos su tránsito de 30º coincide prácticamente con una gestación humana. La gestación es un período de gravidez, de acumulación de nutrientes y elementos físicos y químicos para formar un cuerpo. Un cuerpo que pueda alojar una espírtu que luego comerá, dormirá amará, sufrirá, deseará... La Luna nos ata a la tierra, nos liga a la experiencia terrenal, a esa limitación que luego identificaremos como Saturno. Lilith tiene una contrapartida en Príapo o Sol Negro, signo opuesto a la posición de Lilith. Algo de lo que no nos ocuparemos ahora y que ha trabajado el astrólogo catalán Jesús Gabriel.  

Según Vanessa Guazzelli podemos leer a Lilith de forma siguiente por signos:
  • Tierra: La persona ofrece una resistencia al placer o se entrega en él con exceso. A la comida y la expresión emocional en Capricornio. A lo sexual y al orgasmo en Tauro y al sueño en Virgo.
  • Agua: La persona fluye de forma incesante, y eso produce un dolor pues hay una dinámica entre pulsión y compulsión. Ya sea emocional y en la comida en Cáncer, al sueño en Piscis y al sexo y al cambio en Escorpio. 
  • Fuego: Hay un exceso como compensación a una falta del ego. En Aries se manifiesta como afirmación individualista, en Leo con un glamour natural y un reconocimiento y protagonismo ante los demás. Y en Sagitario en un individualismo y la búsqueda de una ética propia. Pero recordemos que puede ser por exceso o por defecto de estos elementos mencionados.
  • Aire: Hay un exceso o falta de la relación con el otro. Se desconfía del otro, o una necesidad de cambio y de dejar-se ir (como una exaltación de Urano en Acuario).  
Lilith, la mujer prohibida
Recordemos que Lilith puede ser un estímulo para partes no integradas de la personalidad en los tránsitos. Lilith tiene que ver mucho con la reconciliación con el cuerpo, con ese elemento grávido que nos ata a la tierra y con lo que nos sentimos incómodos. Otro aspecto importante que nos explica V. Guazzelli es que si Lilith se encuentra en las casas del YO (10,11,12, 1,2,3) es un elemento incómodo para uno mismo pero no tanto para los demás, que incluso pueden verlo como un aliciente, especialmente en 1, 2, 11 y 12. Y en cambio en las casas del TU (9,8,7.6,5,4) puede ser más incómodo para los demás. Como que saca a relucir los defectos del otro, genera una incomodidad. 


Una escena preciosa donde se pude ver esa relación entre lo arquetípicamente femenino, la madre que consigue calmar al niño, y a la vez la amante que permite al hijo cortar ese vínculo nutritivo y a la vez pernicioso es la que he extraído de la gran película Despertares, basada en el libro de Oliver Sacks. En ella la actriz Penelope Ann Miller, que tiene a la puede percibirse a la vez como Luna Blanca y Luna Negra integradas, permite a Leonard (Robert de Niro) un primero y último baile con la VIDA. Con esa vida que le ha sido negada por la enfermedad y que la ciencia y el tesón del doctor Malcom Sayer (Robin Williams) le regalan aunque sea por un tiempo. Leonard es un niño en un cuerpo de adulto. Y por lo tanto no ha integrado en el adulto muchos de los aspectos del niño pues su estado letárgico le impidieron ese proceso natural. Vean la escena y déjense llevar por la música y el último baile del amor. Se da la casualidad que Penelope tiene a la Luna en Capricornio (signo de Tierra) y a Lilith en Escorpio (signo de Agua). Su personaje comprende a Leonard y su sufrimiento (Luna en Escorpio) quiere una relación seria, terrenal y fusional, con Leonard (lo que asociaríamos a una Luna en tierra y con Escorpio). Ella es a la vez fuerte y débil, empática y dura pues no se deja llevar por el sentimentalismo y consigue dar a Leonard la fuerza que a él le falta. Ella es su Luna Negra, aquello que falta, y que provoca ese vacío, esa ingravidez. Pero la enfermedad impide que se prolongue la relación. La restricción, el frío Saturno, el aislamiento, los separa. Pero tienen ese momento de amor, esa danza que desafía la finitud y que, si confiamos en el eterno retorno de las cosas, les une para siempre. 



Al empezar a leer una carta natal vemos tantos signos y casas que uno se pierde en que quiere decir cada planeta en un signo. A pesar que sea una simplificación excesiva antes de evaluar los planetas y sus aspectos hay que prestar atención a  las Luminarias (Sol, Luna) y el ascendente, para tener una base sobre la cual trabajar la carta. Aunque a veces una determinada conjunción de planetas, o un Stellium, nos llamen más la atención y puedan tener mucha más importancia. La Luna es, para quién escribe estas líneas un elemento muy significativo de la carta, pues es de los elementos de la carta el que más varia de una carta a otra, incluso en horas de diferencia, en personas nacidas en una misma época. 

Si los planetas transpersonales expresan pautas y características generacionales, que pueden desarrollarse o no en función del grado de desarrollo transpersonal y de las experiencias vitales, la Luna es un elemento muy particular ya que recorre el Zodíaco muy rápidamente, variando nuestros estados de ánimo. La Luna es además un elemento que, como el Sol, no tiene ningún hermano ni complemento a no ser que contemos la Tierra como hermana o madre. Venus tiene a Marte, Mercurio a Júpiter, Saturno a Plutón o Urano, etc. Lo que es seguro es que sin gravedad o con una gravedad mayor la gestación no se produciría. Somos hijos de la Luna. 




divendres, 13 de maig de 2016

Nigredo, a modo de captatio benevolentiae

Nigredo, a modo de captatio benevolentiae

"Usted puede quitarle al hombre sus dioses, sólo dándole otros."
Carl Gustav Jung

imago hermética
La alquimia describe la nigredo como  la primera de las tres fases, previa a la albedo y la rubedo, en la transmutación de la materia. Está asociada a la putrefacción, a la materia prima previa a la transmutación de la materia. Liz Greene explica que la  nigredo es una etapa necesaria de un proceso de transformación personal. La calavera alquímica, el caput mortum, era el símbolo de ese proceso por el cual la materia orgánica se desintegra y se purifica dejando solo la verdadera esencia. Una esencia que contemplada en toda su bella oscuridad nos muestra que nuestros cuerpos son mortales, perecederos, que no somos eternos. Los latinos tenían unos bellos adagios para celebrar la vida: a saber, carpe diem y el collige virgo rosas. Ambos nos invitan a tomar los frutos de la vida antes que sea tarde, que la juventud y la vitalidad se hayan marchitado. Se asocia el nigredo a Saturno, al plomo, a la Luna Menguante que es cuando esta fase empieza. Saturno corre estos tiempos por Sagitario donde estará hasta el 20 de diciembre de 2017. Como uno no pasa de aficionado a la astrología les recomiendo este artículo de MareLunare sobre los efectos de Sagitario en los signos de fuego.

karma_wheel Dreampaint (Devianart)
 Como explica el siempre brillante Joseph Campbell los mitos tenían, entre otras funciones, la de reconciliación del hombre con la VIDA. La naturaleza  nos propone un trato, un pacto fáustico. A cambio de la vida nos asegura la muerte, a cambio de la inocencia de la niñez nos ofrece la conciencia de la edad adulta. El conocimiento no nos mata, pero sí nos hace conscientes de ese proceso de disolución y reintegración en el todo, en esa naturaleza que nos ha hecho nacer, en esa vida que, retomando a Campbell, se nutre y se alimenta de sí misma. Esa rueda de la vida, ese proceso de intercambio permanente de energía (E=m·c2), nos permite entrar en el mundo, existir en lo que Schopenhauer denominó, siguiendo la tradición hindú, el Velo de  Maya (el espacio y tiempo, las condiciones a priori de la sensibilidad que dijo el gran filósofo alemán I. Kant). Esa maya es una matrix, un lugar donde tiene lugar el proceso alquímico de nuestra vida. La vida entendida como vórtice, como elipsis, como eterno retorno, no como fenómeno lineal de pasado a futuro, pasando por el presente. Aquí y ahora, mañana y ayer, nacer y morir. 
Eros y Psique (W. Bouguerau)
Un proceso que biológicamente hablando nos hace evolucionar en una sola vida lo que se realizó en millones de años; en eones desde las primeras aglomeraciones de polvo estelar original hasta nuestro breve instante en el tiempo; desde un diminuto ovocito, invisible para nuestros ojos, hasta formar un cuerpo completo que crece, se alimenta, piensa,  puede reproducirse físicamente y finalmente muere. La vida como proceso, como viaje del héroe, nos proporciona aventuras, exilios, aliados, enemigos, pruebas y ordalías, mentores y guardianes del umbral. Esa vida que tenemos puede engendrar más vida biológica, un imperativo de la carne y la materia, somos los hijos de Cronos, los hijos del tiempo, aunque Saturno siempre acaba devorando a sus hijos. Pero como nos explica Platón en su banquete, en voz de Sócrates, el hombre puede engendrar belleza en las almas de los demás y ese amor es el más bello de los que existe pues está más allá de la vida terrenal, de la existencia en maya, en la rueda kármica. Puede que seamos seres espirituales en una experiencia terrenal o seres terrenals con una dimensión espiritual. Y si los mitos engendran esa belleza en psique  es porque abren al hombre a esa dimensión simbólica. El símbolo, a diferencia del ídolo, está siempre abierto de significado, fluye, como el río de Heráclito; es fuego que se agita que se enciende y se apaga según palpita el mundo. Todo desarrollo de la civilización implica en origen la creencia en mitos, que ordenados y regulados por chamanes y luego sacerdotes deviene en religión; una religión que luego es cuestionada por filósofos y eruditos que tratan de racionalizar esos mitos hasta desvirtuarlos, desnudarlos de significado para darles significante. Y como última etapa la ciencia acaba negando todos esos mitos, esa religión que ya ha muerto, y se erige en luz iluminadora, pero también en dogma arrogante y vacío. La vida se seca, la civilización se colapsa y los dioses renacen de nuevo, con nuevas formas, con nuevas máscaras, con nuevos significados. El eterno retorno de las cosas hace que el hombre no pueda escapar al mito. Que en el gran escenario del mundo deba, como Sísifo, representar la obra de sus ancestros con otros ropajes, otros decorados, pero que en el fondo nihil novum sub sole, no hay nada nuevo bajo el sol. El hombre es un ser logomítico, no racional ni irracional, sino un ser intermedio como decían los neoplatónicos, entre los animales y los dioses. Así como la filosofía era según Sócrates el camino medio entre la ignorancia y la sabiduría arrogante de los que se llamaban a si mismos sabios (sophos), la astrología y la mitología son herramientas para una hermenéutica del alma, una toma de conciencia con las fuerzas arquetípicas que operan en nuestra vida. Carl Jung decía que la astrología no debía justificar más que el hecho de corroborar que veníamos al mundo como frutos únicos, con las propiedades, virtudes (y defectos) de la estación en la que florecíamos al mundo. Vinimos al mundo a aprender, a crecer como la hierba fresca y verde que el cortador de césped (Saturno otra vez) segará cada cierto tiempo, para volver a crecer buscando el sol, pues el alma quiere salir al sol y por eso todos los seres vivos crecen hacía la luz,  ese gran misterio de la física cuántica aun por resolver. Quizás podamos, como la luz, ser a la vez onda y partícula cuando sentimos y cuando pensamos respectivamente. 
Despertar a la conciencia es algo traumático. Saturno, el "viejo diablo", trae a veces algún regalo inesperado. Liz Greene sitúa el nigredo como manifestación arquetípica de la depresión, como un proceso de muerte interior, de fin de la niñez.  Un despertar que como dice Sócrates nos prepara para un renacer a una vida más plena. Pues lo que está muerto no puede morir.